Porque fuiste mi primer amor y el primer amor nunca se olvida, aunque diga que no te quiero, te querre todas la vida…
miércoles, 3 de marzo de 2010
Había una vez una estación llamada Otoño.Un día, Otoño decidió escaparse y salió de viaje a ese país del cual escuchaba todo el tiempo en las películas* “algo debe tener, pensó”.
Al llegar al aeropuerto Jorge Chávez, se impresionó por la modernidad que no esperaba encontrar en este remoto lugar. “Hasta tiene mangas!”.
Lamentablemente, la modernidad llegó hasta ahí. Por errores de conexión, ésta se separó del avión justo cuando Otoño salía. Y se cayó. Y así fue como (el) Otoño nunca llegó a Lima.
Al llegar al aeropuerto Jorge Chávez, se impresionó por la modernidad que no esperaba encontrar en este remoto lugar. “Hasta tiene mangas!”.
Lamentablemente, la modernidad llegó hasta ahí. Por errores de conexión, ésta se separó del avión justo cuando Otoño salía. Y se cayó. Y así fue como (el) Otoño nunca llegó a Lima.
martes, 2 de marzo de 2010

A ver... ¿aquel camino que nunca debí coger?
Está la cosa muy complicada porque yo, normalmente, no suelo arrepentirme jamás de aquello que hago o digo. Las cosas suceden bien porque te lo has buscado o bien porque tienen que pasar, así que "a lo hecho, pecho".
Como digo, nunca he cogido un camino del que me haya arrepentido luego.
¡ Sí, esperad un momento que se me ha ocurrido uno...!
El camino al Ayuntamiento de la ciudad para contraer matrimonio con Barrasus fue el único camino que no debí coger en la vida.
Calidad familiarr :)
Y me rio sin parar, chistes viejos de calidad “tamaño familiar” son contados por aquellos en quienes confio, quienes estan cuando de veras los necesito, algunas veces con sus palabras poco acertadas, otras veces con su silencio nada frio, una mirada que oculta tristezas del pasado con alegrias del momento Locuras de una noche irrecordable son las anecdotas que se comentan mientras se forja otra nueva, predipuestos a predisponerse, las noches con ellos son un abanico de posibilidades y un laberinto de decisiones, pero mientras elegimos el camino a tomar en base a la posicion de la luna o la humedad en el ambiente, ellos cuentan sus chistes viejos de calidad “tamaño familiar” y me rio sin parar...
Javier moría de amor, le escribió novelas que jamás existieron, le contó sueños que no conocía, le apaño en situaciones en las que nadie mas le hizo compañía, lo era todo para él y sin embargo no se dio cuenta, es que sus ojos no le pertenecían, sus ojos eran de Ximena, su aire también, todo lo que hacia era por ella, así como Javier sentía ese amor, así de profundo amaba a Ximena, Javier no le echaba la culpa, el entendía todo y eso le causaba mas dolor, en parte era su culpa por no animarse a confesar sus sentimientos, en parte era culpa del destino por no darle la oportunidad, pero eso a Javier no le importaba, el moría de amor
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