miércoles, 24 de febrero de 2010

Contaba en su apartamento el dinero del último negocio. Fue un final sangriento, pero triunfal. Estaba feliz, las ganancias habían sido exorbitantes. De pronto sintió un ligero escalofrío y miró inquieto a la derecha: allí, a su lado, estaba el quejumbroso fantasma del hombre que debió matar para hacerse con el dinero. Ja ja ja ja… Una risa loca, enajenada y ambiciosa. Sintió lástima por la impotencia del fantasma y cerró los ojos para ignorar su presencia.

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